LA CRISIS Y LA SALUD

La OMS definió la salud, en 1948,  como un estado de bienestar físico,  psíquico y social, y no meramente como la  ausencia de enfermedad.

Sabemos que la salud  está determinada por las condiciones económicas, sociales culturales,   y biológicas, tanto  individuales como  colectivas.

Pero la sociedad que conocemos, basada en el beneficio privado y en el dominio arbitrario de las grandes corporaciones,  se caracteriza por las desigualdades en estas condiciones,  y por consiguiente, en el  estado de salud de las personas.

 Las diferencias   afectan tanto a la esperanza de vida como a la incidencia y prevalencia de enfermedades, a la carga de morbilidad, y  a  la discapacidad.

La  crisis económica y  financiera, así como   las políticas laborales y fiscales  aplicadas por los gobiernos del PSOE y del PP, han provocado  un empobrecimiento generalizado de la población,  como consecuencia del  desempleo,  la disminución  de salarios y la perdida de valor de los activos inmobiliarios.

Asimismo, la  reducción de presupuestos en  sanidad, educación, servicios sociales, dependencia y vivienda, así como en las  transferencias de rentas, en pensiones y  otras ayudas económicas,  han empeorado la salud y el bienestar de los  sectores más vulnerables: los parados, los niños, los ancianos, las  madres solteras y  los enfermos crónicos

El informe SESPAS 2014, resume los datos disponibles en relación con la repercusión sobre la salud, que, conviene reconocer,  no podemos equiparar completamente con el bienestar, como hace la de la definición de la OMS.

 Los estudios realizados en estos años confirman el empeoramiento de la salud mental,  con un aumento de las consultas por ansiedad y depresión, así como de problemas relacionados con el alcohol. Más controvertido es el aumento de los suicidios.

Su efecto también se hace notar  en el aumento de la inseguridad alimentaría, en la desnutrición y la  mala nutrición (obesidad), en  importantes franjas de la población.

Asimismo, existen datos que demuestran tanto un aumento de las enfermedades infecciosas invernales, en  relación con la pobreza energética, y sus consecuencias sobre la habitabilidad de las viviendas, como de las infecciones de transmisión sexual, por las dificultades de acceso a los servicios y a las medidas preventivas.

No parecen haber  repercusiones sobre la mortalidad y esperanza de vida, al menos de forma inmediata Se debe  tener en cuenta que muchas de las repercusiones tan solo serán visibles pasados unos años, por lo que es fundamental un  adecuado seguimiento  de los   indicadores de Salud.

Además de los recortes presupuestarios se han producido modificaciones regresivas  en la legislación. En el caso de la sanidad, el   cambio normativo  se ha realizado  mediante el  RDL 16/2012,  que modifica el aseguramiento (el derecho a las prestaciones)  e introduce el copago en colectivos que no lo tenían previamente.

En estos años han aumentado las listas de espera y  el gasto privado de los ciudadanos, en copago de medicamentos, y en la suscripción de seguros privados.

Seguros privados que se aprovechan de la libre elección que se permite  a los beneficiarios de las  mutualidades de funcionarios, administración de justicia y militares, y que presionan para fragmentar y debilitar  el aseguramiento público.

El alargamiento de los tiempos de espera no es un problema menor. Supone dolor, incertidumbre, y, en ocasiones, aumento del riego de muerte de los pacientes.

Desgraciadamente, la persistencia  de una situación degradada en lo económico y en lo político, no nos permite ser optimistas. Los altos niveles de desempleo  y empobrecimiento de la población  no se van solucionar de inmediato.

Aunque no existan soluciones mágicas, tenemos que  denunciar que las políticas aplicadas no han sido dirigidas a ayudar a los sectores más castigados  por la crisis, sino   todo lo contrario.

Para paliar esta situación es necesario  acabar con los recortes en los presupuestos dedicados   a  la salud y  mejorar la gestión de los recursos  existentes.

 Se debe llevar a cabo  una reforma fiscal  progresiva,  que combata el fraude, y que haga posible una mayor recaudación,   con destino finalista a las políticas sociales.

Es urgente  garantizar una  renta básica suficiente  a todos los desempleados y a  sus familias,  un impulso a  la redistribución del empleo  y combatir la explotación laboral.

Asimismo, es fundamental un cambio cultural,  replanteando los hábitos de consumo superfluo, perjudiciales para la salud, y  la medicalización de los problemas sociales.

Debemos perseverar  en la defensa de lo público, y en combatir las desigualdades, no permitiendo más  retrocesos en el aseguramiento y en las prestaciones.



INFORMACIÓN SOBRE PROBLEMAS DE SALUD

La aparición de una enfermedad nos llena de incertidumbre sobre nuestro futuro.

Son inevitables las dudas sobre si el diagnostico y el tratamiento son los adecuados. 

La información existente en INTERNET, en la mayoría de las ocasiones,  nos confunde más que nos ayuda, por las dificultades de interpretación de la misma.

Nuestros servicios, tienen como objetivo, ayudar a las personas que se encuentren en esa situación, dándoles información actualizada sobre sus padecimientos, y sobre sus derechos,  redactado informes y reclamaciones. 

Asimismo, realizamos informes periciales sobre incapacidades laborales y daño corporal. 

RUPERTO MATAS GUTIERREZ

Especialista en Medicina Intensiva
Master en Health Planning and Financing
Master en Valoración de Incapacidades y Daño Corporal para la Protección Social.